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Relevancia Del Hadiz

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Agradezco a los organizadores de este seminario el que me hayan dado esta oportunidad de hablar acerca de un tema tan importante como el Hadit del Profeta del Islam. Antes de arrojar un poco de luz sobre la relevancia de las Tradiciones para la vida religiosa y social de los musulmanes en los tiempos modernos, he de decir unas cuantas palabras acerca de su significado para los creyentes. Los dichos y los hechos del Profeta no solo complementan el Corán, sino que, siendo la autentica "grabación" de la vida del Profeta, guían a sus seguidores a la fuente de la revelación, y les facilitan el acceso a la dimensión interna, espiritual, de las enseñanzas del Profeta. Toda religión que busca construir un patrón ideal sociedad prescribe ciertas reglas éticas y observancias devocionales para conseguir tal fin. Estas son, sin embargo, solamente las manifestaciones externas de ese sistema. La vida en completa armonía con el espíritu de tales reglas y leyes solo puede ser realizada formando y moldeando la vida de los seguidores de esa religión con arreglo al modelo perfecto de ese sistema. En el caso del Islam, este modelo es, obviamente, la vida del Profeta del Islam. Sus dichos y sus hechos, el minucioso detalle de su vida cotidiana, nos proporcionan los medios para reconocer la realidad interna, la esencia y el espíritu del sistema islámico de creencias y observancias.

 

Empecemos examinando las metas y efectos de la misión del Profeta Muhammad. Según el Corán, son las siguientes:

 

1. - Recitación de los versos revelados.

 

2. - Enseñanza del Libro.

 

3. - Enseñanza de la Sabiduría.

 

4. - Limpieza y Purificación.

 

"Él es quien ha mandado a los gentiles un Enviado salido de ellos, que les recita Sus aleyas, les purifica y les enseña la Escritura y la Sabiduría. Antes estaban, evidentemente, extraviados."

 

Corán: 62, 2.

 

"Igual que os hemos mandado un Enviado de entre vosotros para que os recite Nuestras aleyas, para que os purifique, para que os enseñe la Escritura y la Sabiduría, para que os enseñe lo que no sabíais."

 

Corán: 2, 151.

 

En efecto, la misión del Profeta Muhammad comprende los cuatro objetivos antes mencionados. Como Profeta bendecido, dio a la humanidad una nueva Escritura y confirió nuevo conocimiento sobre ella, y del mismo modo le garantizo nuevas virtudes morales y nuevos sentimientos, una nueva creencia y fe, una nueva devoción y anhelo, una nueva magnanimidad, un nuevo espíritu de retiro y solicitud para la Vida Futura, un nuevo ideal de contento y desprecio de los bienes y la gloria mundanos, un nuevo concepto del amor y del afecto, la compasión y la amabilidad, una nueva alegría de adorar y la riqueza del temor divino, arrepentimiento y suplicación. Sobre estas características fue fundada la estructura entera de la Sociedad Islámica, y de ellas el ambiente religioso como la Era del Profeta y los Compañeros. Los Compañeros fueron el resultado optimo, y símbolo de los esfuerzos del Profeta como Enviado de Dios. Uno solo ha de mirar a este augusto cuerpo de hombres para la manifestación de los variados aspectos de la profecía en la vida cotidiana.

 

La misión del Profeta, sus enseñanzas, fueron el surtidor de estas bendiciones; Y el conjunto de la vida islámica y el diseño social del primer siglo del Islam provino de ellas. Pero si se hiciese un estudio en profundidad acerca de cómo sucedió todo, y sus vías y medios fuesen analizados, aparecería que tal maravillosa revolución nació de estos factores formativos que trabajaron en la nueva sociedad y la Umma.

 

1. - La personalidad del Profeta, su vida y su carácter.

 

2. - El Santo Corán.

 

3. - Los dichos, sermones, enseñanzas y preceptos, exhortaciones y amonestaciones del Profeta. Los dichos, sermones, enseñanzas y preceptos, exhortaciones y amonestaciones del Profeta. Los dichos, sermones, enseñanzas y preceptos, exhortaciones y amonestaciones del Profeta.

 

Estos tres factores, como una pequeña reflexión mostrara, yacen tras la perfecta materialización de las metas y los efectos de la misión del Profeta Muhammad. Han jugado un papel decisivo en la creación y modelado de la nueva Umma. Una sociedad completa, una vida perfecta y un designio colectivo en el cual creencias y acciones, virtudes morales y emociones, aptitudes e inclinaciones y parentesco y relaciones mutuas encuentran su oportuna expresión no puede llegar a vivir sin ellos. La vida surge de la vida.

 

En nuestro mundo, una llama enciende otra llama. La verdadera moral islámica, que juntamente con creencia y acción se ve en la vida de los Compañeros y sus sucesores creyentes, y su sublime idealismo y profundo sentimiento religioso, no se deben simplemente a la recitación del Libro, sino que han sido también infundidos por la mas inspirada y amable personalidad que tuvieron constantemente tras ellos. Son estos los efectos de la vida, e igualmente del carácter, que los Compañeros podían ver y observar a todas horas, día y noche, y de la compañía, discursos y exhortaciones de las que sacaron provecho continuo durante la vida del Profeta. El especial temperamento del Islam evoluciono como consecuencia del ensamblaje de todos estos factores en los cuales no solo había la habitual obediencia a ordenes y preceptos, sino que un crecimiento del verdadero espíritu se caracterizaba por la urgencia en actuar de tal manera. Al mismo tiempo que la sumisión a las normas y regulaciones y la interpretación de los derechos, este espíritu también poseía la capacidad de concebir las sutilezas de las emociones tiernas y los sentimientos refinados.

 

Los Compañeros habían recibido la orden del Corán, e igualmente escucharon la recomendación: "Quienes son humildes en sus plegarias". Pero solo cuando hubieron ofrecido la oración con el Profeta y observado el estado de su inclinación, que describieron con estas palabras: "Solíamos oír sonidos que salían de su pecho como si algo estuviese hirviendo en una olla al fuego", se dieron cuenta del verdadero significado de ello. Habían aprendido del Corán que la oración era la ocupación favorita de un verdadero creyente, pero hasta que no oyeron al Profeta decir: "La frescura de mis ojos reposa en mi oración", y "¡Oh Bilal! Haz la llamada a la oración y trae a mi corazón", no tuvieron una idea clara de la intensidad de esa adhesión. Habían leído repetidamente en el corazón en el Corán la exhortación a suplicar a Dios, y también habían escuchado que El se enoja con aquellos que no le suplican humildemente con respecto a sus necesidades. No ignoraban el significado de "humillarse" , "perseverancia" y "llorar" , pero la realidad de ello solo se les revelo cuando vieron al Profeta inclinar su frente hasta el suelo, en la Batalla de Badr, e implorar al Todopoderoso desde el fondo de su corazón: "¡Oh, Señor! Si Tu decides (destruir a este puñado de hombres), entonces Tu no serás adorado" 1. Se dieron cuenta de la extrema angustia del Hadrat Abu Bakr, que le forzo a gritar: "¡Oh, Mensajero de Dios! ¡Es suficiente!". Sabían que la esencia de la suplica yace en la humildad y la sumisión, que un ruego era aceptado mientras poseyese tales atributos, mas la importancia real de "humildad" y "sumisión" solo se les hizo perceptible cuando escucharon al Profeta hacer esta plegaria en Arafa 2 :

 

"¡Oh, Señor! Tu oyes lo que digo, y ves donde estoy y en que estado. Tu conoces lo que en mi es secreto y lo que en mi es manifiesto, y nada de lo que me concierne Te esta oculto. Soy un miserable, un mendigo. A Ti pido protección y socorro. El temor de ti me atenaza. Confieso mis culpas. Te ruego cual pobre y desamparado suplicante. Te suplico cual desgraciado pecador. Te imploro cual afligido y aterrorizado esclavo

 

-un esclavo cuya cabeza se inclina ante Ti, cuyas lagrimas fluyen en Tu presencia, cuyo cuerpo se dobla en absoluta sumisión-, un esclavo que yace prosternado en el suelo, suplicando, implorando y rogando de todo corazón. ¡Oh, Señor! No rechaces mi oración. Ten piedad de mí, oh, Tu, el Mejor y Más excelente de los Dadores, y el Mas Noble de los Auxiliadores".

 

1 Porque no quedaría vivo nadie de sus siervos para hacerlo.

 

2 Arafa o Arafat: Monte cercano a la Meca. Da su nombre a uno de los más importantes ritos de la peregrinación, y al día en que este rito se efectúa.

 

Habían aprendido en el Corán la inutilidad de este mundo y la permanencia de la Vida Futura. Conocían en su corazón la aleya: "La vida de este mundo es solo un pasatiempo y un juego. ¡Mirad! La Vida Futura -esa es Vida". Pero solo pudieron aprehender su significado fundamental y saber de su interpretación practica a partir de la vida y el dolorosamente bajo nivel de comodidad material que prevalecía en su casa se dieron cuenta de lo que significaba considerar la vida después de la muerte como la existencia real. La vida diaria del Enviado reflejaba estrictamente el lema: "¡Oh, Señor! No hay otra alegría mas que la de la Vida Futura". Cuando a partir de esta breve exhortación y del modo de vida practicado llegaron a conocer los detalles de los gozos despejados y de las comodidades del Paraíso, y del infinito tormento del Infierno, de la propia boca del Profeta, se vieron embargados por un sentimiento mixto de temor y anhelo, y la visión de ambos lugares finales permaneció constantemente vivida ante sus ojos.

 

Asimismo, conocían el significado de virtudes morales tales como compasión, humildad, afabilidad y gentileza, mas solo se dieron cuenta del alcance total de sus implicaciones, su aplicación en la vida real y las ocasiones y vías pertinentes para ponerlos en practica cuando vivieron la experiencia de la conducta del Profeta hacia los débiles y los indigentes, y hacia sus propios amigos y compañeros, los miembros de su familia y los sirvientes, y oyeron sus exhortaciones y avisos en este sentido. Del Corán habían recibido el mandato de cumplir con los deberes del cuerpo general de musulmanes, pero sus diversas formas como visitar a los enfermos, asistir a los funerales y orar por el bienestar de cualquiera que simplemente estornudase eran tales que la mayoría de la gente acaso no pudiese pensar en todas ellas por sí misma. De forma similar, se ordena en el Corán la practica de la amabilidad con los padres y con cualquiera que tenga alguna relación con ellos, mas ¿cuántos profesores de ética habrán soñado con el elevado grado de lealtad expresado en la siguiente tradición: "El mas alto grado de lealtad y amabilidad de un hijo hacia sus padres es que, después de que hayan muerto, el hijo muestre afecto con los amigos de aquellos y se comporte con ellos de manera bondadosa y servicial" ? Muy pocos alcanzaron el nivel de gentileza en el comportamiento social mostrado en este Hadit: "Cuando en la casa del Profeta se sacrificaba una cabra, con mucha frecuencia se la descuartizaba y el enviaba los trozos de carne a las mujeres que fueron amigas de su difunta esposa, Jadiya".

 

De estos pocos ejemplos extraídos de los Haditun de los hechos y dichos del Profeta podemos imaginar la guía que las tradiciones suministran en diferentes aspectos de la vida, el nuevo conocimiento que imparten y el cofre de tesoros que constituyen para la humanidad.

 

Por otra parte, la historia de las religiones y comunidades ejerce testimonio del hecho de que la mera legislación no resulta suficiente para originar un acto en su espíritu puro y para crear la atmósfera necesaria para hacerlo efectivo y determinado. Por ejemplo, la simple orden de realizar la oración no puede producir ese sentimiento interno que ayuda a preservar su forma y espíritu, fomenta su observación regular y conduce a la obtención de los resultados morales, espirituales y colectivos deseados. Por ello, reglas y principios, guía y convicciones, se hacen necesarias para prestar grandeza y efectividad al acto. Las condiciones esenciales de ablución, limpieza, aprehensión, humildad, paz y sosiego han sido depositadas en el texto del Corán por esta razón. No debería ser difícil de apreciar que el clima adecuado en el cual los frutos de la oración salen adelante y aumentan sus beneficios morales, espirituales y colectivos, será generado proporcionalmente a la atención puesta en estos requisitos y formalidades. Los estudiosos del Hadit del Profeta serán conscientes de que sus preceptos y dichos han hecho de la oración el más eficaz medio de purificación interna, inspiración moral y consciencia de Dios, así como un medio entrenamiento e instrucción de la Umma y de promover en ella la disciplina y la solidaridad. De el hemos aprendido las virtudes de la ablución y la formulación precisa de la intención, la importancia de asistir a la mezquita, la oración del viajero, la forma correcta de entrar en la mezquita y la manera de recordar a Dios, el saludo a la mezquita, o Sunan-i-Ratiba (es decir: Practicas firmemente establecidas por la conducta del Profeta), la virtud de esperar la oración en la mezquita, la recompensa de la congregación, la recompensa del Adan (la llamada a la oración) y la Iqama (segunda llamada a la oración pronunciada antes del comienzo de la oración obligatoria 3 ), el oficio del Imamato y el requerimiento de seguir implícitamente al Imam, la disposición de las filas, la excelencia de que la gente se siente para recitar juntos los Nombres, Alabanzas y Atributos del Señor, y para instruirse y educarse en la religión, el modo correcto de salir de la mezquita y la oración especial para tal ocasión, etc. Añádase a ello la condición de las oraciones del Profeta, su entusiasmo por las plegarias superrogatorias y la descripción de su absorción en los rezos y los lamentos durante la recitación del Corán (que han sido descritos en detalle en las Tradiciones) y se vera cuan alto grado de excelencia adquirió la Oración de la Umma y cuan maravillosa resulta la atmósfera intelectual y emocional por ella generada. De la misma manera, piénsese en los otros deberes religiosos: Zakat (impuesto), Saum (ayuno), y Hayy (peregrinación), y júzguese hasta donde habrían podido retener su efectividad y la capacidad de agitar los más profundos sentimientos de los devotos y probar su ayuda en la construcción de una nueva sociedad, si estos actos de adoración fueran despojados de las virtudes y formalidades mencionadas en las Tradiciones y aislados de la atmósfera que acabamos de indicar.

 

La vida, preceptos y dichos del Profeta (la colección de los cuales se denomina Hadit y Sunna), en realidad, proporcionan el clima en el que la fe florece y rinde sus frutos. "Religión" no es el nombre de un dogma inanimado, o un código moral rígido.

 

3 Fard: Las oraciones obligatorias, que ningún musulmán ha de dejar de hacer: i. e. Fayr, dos rakaat; Duhr, cuatro rakaat; Asr, cuatro rakaat; Magrib, tres rakaat, e 'Ishaa, cuatro rakaat.

 

No puede perdurar sin emociones genuinas, hechos sólidos y ejemplos prácticos. La mejor y más fiable colección de estos sentimientos, eventos e instancias es la relativa a la personalidad del Profeta y derivada del relato de su vida. El Judaísmo, el Cristianismo y otros credos asiáticos se vieron dañados tan pronto debido a que no poseían un registro autentico de los preceptos y practicas de sus Profetas. La atmósfera en la que las adhesiones prosperan moral y espiritualmente y resisten con éxito los furiosos embates del ateísmo y el materialismo no les era alcanzable. Recientemente han intentado llenar ese hueco con los relatos de la vida y talento de sus santos y sus discursos y declaraciones, mas solo consiguieron reducir su religión a un conjunto de innovaciones rituales e interpretaciones ingeniosas. La falsedad de estos credos y comunidades, en lo referente a registros escritos fiables de la vida de sus Profetas, es un hecho histórico acerca del cual ya se ha escrito abundantemente. Una de las pruebas de que el Islam es la ultima y eterna religión es que jamas fue alcanzado por un desastre semejante. El ambiente espiritual e intelectual en el que los Compañeros del Profeta vivieron ha sido preservado en su prístina pureza para los tiempos venideros a través de los Haditun. Gracias a ellos, es bastante factible para cualquier individuo de las generaciones posteriores escapar instantáneamente de su propio entorno y comenzar a vivir en el medio ambiente en el que el propio Profeta se halla presente -hablando con los Compañeros y estos atendiendo absortos en sus palabras; se ven formas de acción juntamente con preceptos, y episodios de sentimiento siguen inmediatamente a las maneras de actuar- un medio ambiente en el que puede formarse una idea de los hechos y la moral que se originaron de la fe y el patrón de vida determinado por la creencia en la Vida Futura. Es una ventana a través de la cual la vida familiar del Profeta, la casa donde vivía, la manera en que solía pasar la noche, y el nivel de comodidades materiales que los miembros de su casa disfrutaban pueden ser observados claramente. Con los ojos se puede ver el modo en que se prosterna, con los oídos se puede escuchar la melodía de sus himnos y oraciones, ¿cómo, pues, puede ser culpable de negligencia quien ve los ojos del Profeta desbordantes de lagrimas, quien le escucha quejarse ardientemente: "¿No soy siervo agradecido del Señor?" ¿Cómo no estar de acuerdo sobre la inutilidad de este mundo? ¿Cómo permanecer inmóvil a la llamada del ascetismo habiendo "visto" que el fuego no se encendió durante al menos dos meses en la casa del Profeta, habiendo observado la piedra atada a su estomago, las marcas de la estera en su espalda, el resto del oro destinado a los pobres ser gastado ansiosamente en la senda de Dios, antes de retirarse a la cama, y pedir prestado el aceite de la lampara a los vecinos durante la ultima enfermedad? ¿Dónde ira a buscar un ejemplo de nobleza de pensamiento y carácter quien haya visto al Profeta servir a los miembros de su familia, mostrar afecto a sus niños, indulgencia a sus servidores, amabilidad hacia los Compañeros y paciencia y comprensión hacia los enemigos?

 

De hecho, no solo la puerta de la morada del Profeta es la que encontramos abierta en esta atmósfera a través de la cual vemos todo esto, sino también las puertas de las moradas de sus Compañeros, como si todo lo demás -su estilo de vida, la llama de sus corazones, el ardor de sus noches, sus actividades y ocupaciones en el mercado, su paz y tranquilidad en la mezquita, su devoción y entrega, los incesantes ataques de sus deseos carnales, su completa sumisión al Todopoderoso y su debilidad humana- fuera visible. Aquí, la gloriosa abnegación de Abu Talha Ansari aparece ante nuestros ojos junto con el incidente único de Ka'ab ibn Malik quedándose fuera de la Batalla de Tabuk. En resumen, se trata de un entorno natural en el que la vida se presenta en sus colores reales y se despliegan las múltiples facetas de la personalidad humana, y los Haditun del Profeta han salvaguardado todo esto, pintando un vivido cuadro de la Era del Enviado en sus más minuciosos detalles.

 

La preservación del cuadro histórico de la Era del Profeta, junto con los de sus Compañeros, es un logro de los musulmanes, del que pueden estar orgullosos. No tiene igual en los anales de la Historia de las Religiones y las Comunidades. Una fe que ha de permanecer hasta el final de los tiempos, suministrar incentivos propios para la acción y un alimento sano para el corazón y la mente no puede permanecer viva y activa sin el entorno que le es propio. Este ambiente ha sido preservado hasta el Ultimo Día por medio del Hadit. La historia de la colección y compilación de Haditun muestra enfáticamente que no se trata de un suceso casual. La atención de los Compañeros se dirigía hacia la anotación de Hadit incluso durante la vida del Profeta, y gran parte de estos dichos fue preservado por ellos.

 

Posteriormente, la compilación y ordenación de las narraciones del Hadit se convirtió en tarea de sus inmediatos sucesores. Miles de eruditos e investigadores estudiaron y trabajaron en ello, durante la expansión al Irán, Jorasan y Turquestan. Su fenomenal memoria, resolución y dedicación, el nacimiento de los maestros del Asma'-ur-Riyal (una importantisima rama de la literatura del Hadit que fue creada como ayuda a la critica formal de este), y la ciencia de la narración, y, finalmente, el perdurable interés de la Umma en la materia y su popularidad y propagación en la totalidad del mundo islámico -todos estos hechos prueban que, como la preservación del Corán, la preservación del Hadit también fue deseo de Dios. En su infinita sabiduría, el Señor había decidido que las narraciones de los dichos y practicas del Profeta fuesen reunidos y salvados para siempre. Debido a ello, la continuidad en la Vida Gloriosa se mantuvo y el legado moral, espiritual y académico que los Compañeros recibieron directamente continuo alcanzando a la Umma durante todas las fases de su Historia. De este modo, el proceso de "sucesión" continuo, no solo con respecto a las creencias y preceptos, sino también en los campos emocional y temperamental. La disposición mental y emocional de la época de los Compañeros fue debidamente transmitida de generación en generación gracias al Hadit. En la larga y variada Historia de la Umma, esta cualidad y temperamento nunca la abandono completamente -nunca llego a extinguirse por completo- y siempre se pudieron encontrar hombres de quienes se podía decir que tenían la misma piedad y devoción, la misma constancia y resolución, la misma humildad, la misma auto-introspeccion, el mismo ardor por la Vida Futura, el mismo fervor por autorizar lo permitido y prohibir lo prohibido, la misma repulsa a las innovaciones y la misma agudeza para seguir los hechos y practicas del Profeta; fruto del estudio de las Tradiciones y de la compañía de aquellos que recibieron la iluminación del seno del Enviado, es evidente en ellos. La disposición mental y emocional de la Umma ha permanecido desde el primer siglo del Islam hasta los tiempos materialistas que vivimos. Desde Sufiyan Suri, 'Abdullah ibn Mubarak y el Imam Ahmad ibn Hanbal a Mawlana Fazl-ur-Rahman Gany Morabadi, Mawlana Rashid Ahmad Gangohi y Mawlana Sayid 'Abdullah Gaznavi hay una completa cadena de brillantes símbolos. Mientras permanezca el incomparable tronco del Hadit y continúe el proceso de aprovechamiento de él, permanecerá la verdadera disposición y temperamento de la Umma, en los que domina el ansia de la Vida Futura sobre el apego al mundo presente; la practica confirmada del Profeta sobre las modas, y la espiritualidad sobre el materialismo, o se sumerjan en innovaciones, mundanería y rechazo de la vida que ha de venir. Por el contrario, bajo su influencia habrá siempre movimientos de reforma, y el proceso de renovación continuara en la Umma: uno u otro grupo, en todo momento, luchara a favor de la promoción de la Sunna y la Shari'a.

 

Quienes desean despojar a la Umma de su inapreciable fuente de vida, guía y vitalidad, y buscan minar la autenticidad y seguridad de la fe, no se dan cuenta de cuan penoso es el perjuicio que hacen a los musulmanes. No saben que sus esfuerzos solo pueden terminar arrancando las mismísimas raíces de la Umma, y haciéndola caprichosa, exactamente del mismo modo que los enemigos del Judaísmo y del Cristianismo y los avatares del tiempo han hecho estragos en estas grandes religiones. Si lo están haciendo deliberadamente, nadie puede ser mayor antagonista para el Islam, ya que no hay otro modo de vivir y recrear el temperamento y la inclinación fundamental que era la gran peculiaridad de los Compañeros. Esto solo se puede obtener bien directamente, de la compañía del Profeta, bien indirectamente a través de los Haditun, que son un retrato viviente de aquella época, y un elocuente registro de la vida del Profeta.

 

Sacado de Islamhispania

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